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Andrés Bilbao: La Filosofía del Emprendedor Loco y el Arte de Construir Equipos Imposibles

El cofundador de Rappi no busca gente razonable. Busca locos que te respondan "ya mismo", que consigan recursos de la nada y que crean en milagros imposibles.

Apr 11, 2026|7 min read|By Growth.Talent|

La Gente Razonable No Construye Unicornios

Andrés Bilbao tiene un problema con la gente razonable. No es que le caigan mal — simplemente no le sirven para construir negocios de trayectoria unicornio. Cuando un founder llega a hablar con él sobre su startup y empieza a racionalizar por qué lleva dos años sin conseguir recursos, o por qué solo tiene dos personas full-time de cuatro cofundadores, Bilbao lo ve de inmediato: "Marica, esto no huele a unicornio por ningún lado, porque en los últimos 2 años el que decidió no conseguir los recursos para construir la vaina sos vos. Estás fucking around, weón."

La filosofía es brutal pero clara. Para Bilbao, el founder de un negocio respaldado por venture capital que aspira a ser unicornio no puede ser "perfectly razonable". Tiene que estar loco. Loco loco. Como la mujer afroamericana que hace más de un siglo, prácticamente esclava, lavando platos, decidió que iba a hacer la empresa más grande de productos para el cabello. Como los argentinos que le dijeron sin pestañear: "Vamos a hacer Google y le vamos a ganar." Esa es la clase de locura que Bilbao busca, invierte y respeta.

Esta obsesión con los "locos y apasionados" no es retórica. Es el método que usó para construir Rappi, que según él mismo es "el negocio más difícil" que ha visto. ¿Cómo lo lograron? "Es muy sencillo. Si vos sumás por ahí 20 milagros, llegás a Rappi. Pero tenés que hacer milagros." Y los milagros no los hacen las personas razonables.

El Test del "Ya Mismo" y Otros Detectores de Emprendedores

Bilbao tiene un radar finamente calibrado para detectar emprendedores. No habla de títulos ni de experiencia — habla de drive, recursividad y determinación. La diferencia entre un emprendedor y alguien que está "jugando a hacer un startup" se nota en la reacción a la adversidad y, sobre todo, en una capacidad casi obsesiva de producir rápido.

Yo nunca he conocido a nadie que le responda a uno ya, o que me responde ya mismo cuando le das una tarea y no le vaya bien en la vida. Nunca.

— Andrés Bilbao

Esos que reciben un WhatsApp, un mensaje en LinkedIn, y no pasa un minuto antes de responder. Los que en una reunión no dejan tareas para después — todo lo resuelven en el momento: "Ve, dame 2 segundos, resuelvo ya, sigamos." Esa velocidad de ejecución es, para Bilbao, una señal inequívoca.

Pero hay algo más profundo que la velocidad: la capacidad de conseguir recursos. "La diferencia más grandota que yo he visto recientemente alguna de la gente que trabaja conmigo es que hay unos que consiguen recursos y unos que no. Los que consiguen recursos son emprendedores." Porque un emprendedor, aunque sea empleado, se inventa un partnership, vende publicidad, hace lo que sea. La gente más normal dice: "A mí no me dijeron que yo tenía que hacer eso."

Esta obsesión lo llevó a invertir temprano en Fruvana, Muni y OnTop. "El primero es suerte, el segundo puede ser suerte, el tercero no," reflexiona. Y cuando reclutó a gente como Saruk, María (de Muni) o Valentina Jordana, les vio el drive antes de que tuvieran tracción propia.

Contratar Emprendedores: El Secreto Para No Tener Que Decirles Qué Hacer

La estrategia de reclutamiento de Bilbao en Rappi fue simple y radical: cuando algo era importante, se lo ponían a la gente más top de la organización o a un emprendedor. No a los más experimentados. No a los más senior. A los que tenían fuego interno.

Cuando vos contratás bien y contratás emprendedores, emprendedoras, para mí la agarrás muy fácil, y es que te sorprenden. Sí, cuando vos contratás gente normal, hay que decirles qué hacer. Cuando vos contratás emprendedor, emprendedora, como todo, hay que explicarles poquito y te sorprenden, te sorprenden, te sorprenden, te sorprenden.

— Andrés Bilbao

El problema, admite Bilbao, es retenerlos. "Esta gente se te va al añito y se van y hacen algo." La única manera de cubrirse es armar un negocio buenísimo, traer gente re-crack, darles espacio, recursos y mucha libertad. En Rappi, eso significó normalizar lo imposible: crecer 30% al mes, reclutar 5,000 repartidores para el domingo, hacer malabarismos con la operación mientras se construía el producto.

Bilbao diferencia claramente entre emprendedores y gente diligente. Los emprendedores no piensan en términos de tareas. Si les pedís que logren algo y responden "ya le escribí a no sé quién," no son emprendedores. Porque escribir un correo es el primer pasito de 100 para construir un capability real. Los emprendedores entienden eso. Los demás se frenan al primer problema.

Los Primeros 20 Locos: El Core de Toda Startup

Bilbao recuerda un panel en Brasil hace años con Andrés Streeter. Ambos hablaban de "los locos" de sus respectivas compañías. Se dieron cuenta de que había algo en común: todo el mundo en los unicornios latinoamericanos sentía que el core del equipo era "un poco de locos." De hecho, terminaron compitiendo por cuáles eran más locos.

Esa anécdota cristaliza una de las tesis centrales de Bilbao: toda startup al principio necesita conseguir a sus 20 locos y apasionados. Pueden ser 20, pueden ser 10, pueden ser 5 — depende del negocio. Pero sin ellos, no hay tracción irracional.

Uno va a hacer locuras, pues necesita un poco de locos que crean un poco locuras. Y sí, los primeros 20 locos en todo el sentido del mundo.

— Andrés Bilbao

Bilbao incluso empezó a hacer una pregunta en entrevistas: "Del 1 al 10, ¿qué tan loco estás?" Si el candidato piensa que está poco loco, no sirve para el principio. Esa pregunta, casi absurda en otro contexto, tiene sentido perfecto en el mundo de Bilbao: si vas a normalizar crecer 30% mensual, necesitas gente que ya viva en una realidad ligeramente distorsionada.

El Vórtice de Rappi y la Inconsciencia del Milagro

Cuando Rappi alcanzó valuación de unicornio, fue cinco años antes de lo que tenían como expectativa en sus sueños más optimistas. "Nosotros pensamos que por ahí en 10, 12, 15 años, tal vez algún día, y será," recuerda Bilbao. Llegó en el año 4 o 5. Y aun así, en ese momento, no eran completamente conscientes de la magnitud de lo que estaban construyendo.

"Todo se volvía normal. Entonces vos normalizabas crecer 30% al mes. La mierda, no es normal, pero pues era tu vida y uno se acostumbra a cualquier cosa, ¿no?" Esa normalización de lo imposible era, paradójicamente, lo que les permitía seguir haciendo lo imposible. No había tiempo para detenerse a reflexionar. El ritmo era: reacción, reacción, reacción, reacción.

Es como un vórtice, no. Uno como que pasan semanas y semanas y un día queda un paso atrás, como que te despertás. Es como si estuviera soñando, como reacción, reacción, reacción, reacción.

— Andrés Bilbao

El que más loco estaba, según Bilbao, era Simón (su cofundador). "El loco de verdad era Simón. Y al resto como que le pega la locura." Esa locura contagiosa es la que permitió que en una reunión con un diseñador en Makers (su organización actual para encontrar talento joven), Bilbao pueda decir: "Nos metimos aquí en Google, vení y mirá, ilusionate aquí e inspirate aquí, miremos estos cuadros, vamos a hacer tantas iteraciones y sacamos esta mierda, no nos vamos a echar más de una hora y listo." A la media hora tenían cinco iteraciones, logo y página web.

El Ecosistema Latinoamericano y la Búsqueda de Más Milagros

Hoy, Bilbao tiene mucho más benchmark que en los días de Rappi. Ha visto "mucha, mucha cosa" y puede identificar con más precisión qué equipos tienen cara de reclutar equipos top, qué business models son "un fucking hit" y cuáles están simplemente jugando. Invirtió en Fruvana, Muni, OnTop, Morado, Juno. Cofundó Makers con su hermano para encontrar y potenciar a los "pollitos" — el talento joven latinoamericano.

Su feedback es brutalmente transparente. "Como mi característica definitoria es que yo soy súper transparente y crudo, y entonces yo le digo la vuelta como la veo." Cuando un founder le hace resistencia, se da cuenta de inmediato. Y vuelve a recalcar, porque la gente empieza a racionalizar. A un founder que llevaba dos años refinando producto con dos personas full-time de cuatro cofundadores, le dijo directo: "Vos estás mariqueando, estás fucking around, weón."

Bilbao sabe que suena duro. Pero el feedback real era: "Marica, uno tiene que ser un visionario por allá, que es todo una fucking reasonable. Y vos sos perfectamente razonable, un tipo razonable. Entonces, o te cambia el chip, porque si no, no vas a hacer una cosa como irracionalmente grande."

Esa búsqueda de lo irracionalmente grande es lo que define a Bilbao. No como una persona famosa — él mismo dice que no tiene esa percepción, que cuando le piden una foto le parece raro. Sino como alguien que entiende que para hacer 20 milagros y llegar a un Rappi, necesitas 20 locos que estén dispuestos a creer en esos milagros. Y que te respondan "ya mismo" cuando les pedís lo imposible.

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